EDITORIAL

 

¿PERO, QUÉ ES LA NAVIDAD…?

 

Todo comenzó hace más de 2000 años, cuando una estrella en la ciudad de Belén de Judea en tiempos del Rey Herodes, nos indica que allí nacerá el hijo de Dios. La palabra Navidad, como tal, procede del latín Nativitas, Nativātis que significa 'nacimiento'. Este término, sin embargo, se utiliza no solo para referirse al día en que se celebra el nacimiento de Jesús (la Nochebuena), sino que también se extiende para designar el periodo posterior, hasta el Día de Reyes.

 

Teniendo como origen estos acontecimientos bíblicos, históricos, culturales y tradicionales, podemos quizás afirmar que Navidad es la celebración de una nueva vida, un nuevo surgir, motivo de alegría, es una bienvenida, es una luz que ilumina nuestras vidas… Y aunque no tenemos claro cuándo fue la fecha exacta del nacimiento, si podemos encontrar que  la razón de fijar el día 25 de diciembre como fecha de festejo del nacimiento de Jesucristo, responde a la necesidad de la Iglesia de sustituir la fiesta de las Saturnales (o Saturnalia), tradicional en la Antigua Roma, que coincidía con el solsticio de invierno y que era celebrada por los llamados paganos, y así facilitar la aceptación del cristianismo.

 

Hoy en día para la gran mayoría de personas en todo el mundo, la época de Navidad es un mes especial, es quizás el tiempo más esperado del año, es el periodo donde para algunos debemos expresar profundamente nuestros sentimientos, emociones, recuerdos, deseos, metas y compartir familiar; para otros es el mes de vacaciones, fiesta, licor, diversión y regalos. Sí, regalos, desafortunadamente para muchos la Navidad se reduce a un regalo, regalo material, dándole solo importancia al destapar un regalo en la noche buena. Quizás es por todo esto que no entendemos claramente que es la Navidad, porque revolvemos un sin número de cosas que a la final no nos permite entender porque existe la Navidad, es más, creo que inconscientemente o intencionalmente queremos cambiar la esencia de la Navidad.

 

Más que tener en cuenta una fecha o una época, más que tener en cuenta un regalo o detalle,  o más que tener en cuenta el expresar sentimientos y acciones de alegría, lo que debemos tener en cuenta es el verdadero significado de la celebración, porque es este significado el que hace que desde más de 2000 años estas fiestas y este mes de diciembre sean tan especial como lo son.

 

La invitación está abierta a que no cambiemos las raíces, la esencia y los principios de un acontecimiento tan relevante en la vida de todos los seres humanos. Tanto así, hoy en día vemos como ejemplo que la celebración del 8 de Diciembre le hemos colocado disque el día de las velitas; suena hasta raro tratar de entender que hay un día para celebrar la existencia de una vela, o que existe el día de los alumbrados, debemos celebrar un alumbrado?... Para los que no están enterados, en este día se celebra la Inmaculada Concepción de María, que tiene como significado la venida de Jesús, quien por consiguiente trajo una nueva manera de ver la vida, trajo un nuevo mensaje, trajo una esperanza, trajo metafóricamente una luz a nuestras vidas y almas. ¡Entonces las velitas son solo el símbolo de la luz que vino a este mundo, más no el significado real de la celebración!.

 

Otros símbolos que hacen parte de esta hermosa celebración son:

La estrella, símbolo de guía, en referencia a la estrella de Belén;

El árbol de Navidad, hace referencia al árbol del Paraíso, al pecado original y a la figura de Jesús como redentor de los pecados, pero también la hoja perenne es un símbolo de la vida eterna.

La corona de Navidad o corona de adviento, es un símbolo cristiano que anuncia el transcurso de las cuatro semanas de adviento y la llegada de la Navidad. Se caracteriza por ser una corona hecha con ramas de pino o abeto y tener cuatro velas.

Las bolas, originariamente manzanas, en referencia a las tentaciones; igualmente a los dones y virtudes.

Guirnaldas y espumillones, símbolo de unidad y alegría;

Luces, originalmente velas, simbolizando la luz de Jesús que ilumina el mundo.

 

Para terminar, exhorto a que el Espíritu Navideño lo intentemos vivir no solo en el mes de Diciembre; es tan especial esta energía, este sentir o esta integridad, que deberíamos celebrarlo cada día durante todo el año, no dejando esperar al último mes para dejar florecer la luz de nuestros buenos sentimientos e intenciones, motivados por la esperanza, enseñanza y amor que la venida de Jesús nos trajo en esa noche buena de Belén.

 

 

AUTOR: J. Alexander Ramírez Durán

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